Escolar, Diego. 2007. Los dones étnicos de Este libro tiene por objeto explicar cómo y por qué surgieron en Cuyo las identificaciones huarpe y aportar nuevas perspectivas al estudio de la relación entre subjetividad, estado, nación y memoria. Por su misma naturaleza, aborda aspectos culturales y políticos más generales de las sociedades provinciales en donde “lo huarpe” ha mantenido o cobrado significado al menos durante los últimos ciento setenta años. Para esto el autor emprende un prolijo y fructífero ejercicio historiográfico que, reconvertido desde su mirada antropológica, le permite dar cabida a fuentes diversas para historizar clandestinidades y emergencias, memorias y olvidos. Las investigaciones que aquí se presentan están basadas en experiencias etnográficas de campo en zonas rurales y en menor medida urbanas de la región desde 1994 hasta |
ERIC, IDESO, IDIES y IUDOP. 2004. Maras y pandillas en Centroamérica II. Pandillas y capital social, vol. 23, Editado por Universidad Centroamericana. San Salvador, El Salvador: UCA Editores. Marcados por la influencia del tráfico, uso y consumo de drogas, así como también por el ciclo vicioso de la violencia creciente, el acceso a las armas de fuego y la falta casi absoluta de políticas públicas encaminadas al problema o a la atención de la juventud, las pandillas juveniles en Centroamérica constituyen uno de los mayores desafíos para el bienestar de los habitantes de la región, sobre todo de las y los jóvenes. Las recientes iniciativas de varios gobiernos centroamericanos de aprobar leyes más duras e impulsar planes de represión contra las pandillas, en ocasiones pasando por alto las libertades civiles y los derechos fundamentales de la población, son una muestra de la enorme dimensión que ha adquirido el fenómeno en la región. Este trabajo de investigación regional se enfoca en el capital social, como variable asociada a la aparición y desarrollo de las pandillas juveniles. Este puede ser positivo, es decir, “productivo”, porque contribuye al desarrollo y bienestar de la comunidad y de los colectivos humanos que le rodean. No obstante, también puede ser negativo, en la medida en que los lazos interpersonales solo beneficios para un grupo reducido en detrimento y oposición a los derechos de los demás. Las maras, en Centroamérica, son consideradas por muchos analistas como un ejemplo de ese capital social negativo o “perverso”, porque basan sus actividades en estrechos lazos de solidaridad y reciprocidad que las hacen parte de una organización, la cual se encuentra determinada por las normas que regulan tales actividades. La comunidad, las redes de apoyo comunitario, la organización y la participación cívica pueden constituirse en una diferencia a la hora de lidiar con jóvenes que básicamente han sido marginados por sus propias sociedades. De tal forma que la sociedad civil también puede desempeñar un papel fundamental para mitigar y resolver una problemática que, en buena medida, los regímenes gubernamentales y los administradores del sistema económico han generado con desidia. |